El flujo se dispara cada vez que hay cambios en demanda detectados (visitas al sitio, búsquedas, conversiones), precios de competencia, o cambios de inventario. La IA analiza datos históricos de ventas, elasticidad de precio, estacionalidad, niveles de stock y precios competidores para calcular el precio óptimo que maximice ingresos. El sistema propone ajustes que pueden ejecutarse automáticamente o con aprobación de un gerente, y aplica los nuevos precios en el ecommerce, POS y canales de venta. También registra cada cambio, muestra el impacto en ingresos y margen, y alerta si detecta problemas (precio demasiado alto que frena conversión, o demasiado bajo que desperdicia margen). Para evitar sorpresas al cliente, puede limitar variación máxima de precio o aplicar cambios solo a nuevos stocks.