El flujo se dispara cuando alguien hace una pregunta (vía chat, formulario, email o integración con CRM). La IA analiza la pregunta, busca en documentos, wikis internas, políticas, FAQs y bases de datos conectadas usando búsqueda semántica y palabras clave. Luego evalúa la calidad de los resultados encontrados, genera una respuesta clara en lenguaje natural y la entrega al usuario. Si la confianza es baja o la pregunta es muy compleja, escala automáticamente a un especialista humano. El sistema también registra cada pregunta y respuesta para mejorar con el tiempo y detectar temas que faltan en la base de conocimiento.