El workflow procesa datos del HRIS (desempeño, asistencia, histórico de promociones, salarios) y herramientas de engagement (encuestas, feedback, comunicaciones internas) para alimentar un modelo predictivo que estima riesgo de rotación por empleado. Cuando detecta señales de alerta (baja participación, ausencias crecientes, bajo engagement, sobrecarga de horas), el sistema dispara acciones automatizadas: notificaciones a managers, sugerencias de ajustes de carga de trabajo, propuestas de desarrollo profesional, invitaciones a mentoría, o recordatorios de beneficios y oportunidades internas. Todo pasa por dashboards de HR y directivos, con alertas en tiempo real. El sistema también rastrea el impacto de las intervenciones mediante seguimiento de cambios en métricas de engagement y retención.